Mis ojos son pocos para mirar a tantas partes
(Calfucurá, 1859)
miércoles 23 de septiembre de 2009
martes 22 de septiembre de 2009
lunes 21 de septiembre de 2009
domingo 20 de septiembre de 2009
Días de ocio
sábado 19 de septiembre de 2009
Chem kaw norume gewelayan tvfachi mapu mew
Chem kaw norume gewelayan tvfachi/ Mapu mew, piwn/ Ñi kvruf mew, re nvtramkaleygu Kvyen/ egu/Ñi ko mu kiñe rayen:/ Ñi zuguy ñi tukulpan mew.
Nada de mí quedará en esta tierra
Nada de mí quedará en esta Tierra, me/digo/ en su aire, sólo mis conversaciones con/ la Luna/ En sus aguas una flor:/ La levedad de la memoria.
Elicura Chihuailaf, Antología de la poesía mapuche contemporánea.
viernes 18 de septiembre de 2009
Dominando el ímpetu salvaje
El día de ayer fue como mirar este paisaje con un whiskilin escuchando a Chet Baker cantar Time after time. Melancolía de juventud. Tremenda. Terrible melancolía. No tanto de juventud como de soltería, de lujuria y desmesura. El Gringo me movió los cimientos, las raíces y todo, todo lo que me ancla a tierra. Vejete de ojos glaucos, canchero para perder la noche o la tarde en los bosques enamorada y furtiva. O solamente para mirarnos con muchas ganas y saber que todo, TODO, carajo, mierda, no se puede.
jueves 17 de septiembre de 2009
Lanín
Los abuelos se acordaban de eso, de que había dos Lanín acá. Uno era mucho más grande del que tenemos ahora. A ése no lo vimos, no lo alcanzamos a ver nosotros, pero nos lo contaron todos los abuelos; todo eso que había pasado antes acá, en esta zona de Aucapán.
Ese Lanín era muy peleador; como cuchillero. Hacía de todo: sacaba humo, tronaba, sacaba chispa, tormenta, agua, nevazón y derrumbe. Dice que fue castigado por eso, y ahora quedó plano.
Era malo, tiraba piedras, hacía temblar la tierra, no vivía bien ni de día ni de noche, siempre sabía estar haciendo ruido. Bramando como vaca.
Nguenechén, nuestro Dios lo castigó. Eso supimos nosotros, que nos lo vinieron a contar nuestros abuelos. Ahora hay un solo Lanín.
Nosotros no lo vimos. No sabemos cómo fue ese volcán. Lanün se llamaba, porque se murió. Ese era el nombre de antes.
Felipe Rañinqueo, Aucapán, 1968. Relatos y romanceadas mapuches. Compilación César Fernández.
